Te creiste un iluminado, un pichón de Mesías. Pudistes ser un brillante ensayista o novelistas. Agarrastes la pólvora y el plomo. Hubo miles que pagaron con sangre y dolor , tortura y muerte tu delirio. Saliste con aura de iluminado, de ser superior. Abrazaste las teorías de tus supuestos enemigos y te encanto el traje de demonio que te tocaba. Te gusto el sillón de burócrata, te gusto despreciar a tus ex compañeros. Defendiste hasta la muerte ( literal) a quienes masacraron a quienes vos y otros mandaron al muere. Ahora ya te estas pudriendo. Ya sos un cadáver. La historia te tirara al olvido. Te llora el goyo. Mereces mi desprecio Señor Ministro.
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viernes, 5 de agosto de 2016
La historia no te deparará lugar.
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